“Evangelio

23 Diciembre, 2016 – Espiritualidad digital

Los que se dejan hacer

El bueno de Zacarías, que había realizado un retiro de nueve meses en absoluto silencio, de tal forma se había recogido en Dios que supo ir un paso más allá de su mujer. Cuando Isabel dice que su hijo se va a llamar Juan, Zacarías toma una tablilla y escribe: Juan es su nombre. Es decir: «no se va a llamar; ya se llama Juan, porque Dios ya lo ha llamado desde el seno materno. ¿Quién somos nosotros para enmendar la obra de Dios?».

Es delicioso. Los frutos del silencio son tan eficaces como letales los efectos del ruido. Zacarías se ha dado cuenta de que ni a la hora de engendrar a su hijo es él el actor principal. Dios es quien llama, Dios es quien vivifica, Dios es, en suma, quien hace. Y el hombre que quiera ver las obras de Dios no tiene más que obedecer, es decir, dejarse hacer.

Ahí tienes una tercera clave de la verdadera Navidad. Si hasta hoy hemos visto los frutos de dejarse visitar y dejarse mirar, hoy Zacarías nos desvela que la Navidad verdadera es la de quienes se dejan hacer, quienes, como él, como Isabel, como José y María, obedecen.

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