“Evangelio

20 Diciembre, 2016 – Espiritualidad digital

Para María, Gabriel; para ti, el sacerdote

La irrupción de Dios en la Historia de los hombres no podía ser violenta, si el deseo del Creador era redimir amorosamente a sus criaturas. Era preciso respetar su libertad, llamar suavemente a las puertas y arriesgarse a que el hombre las mantuviera cerradas y todo el plan redentor se echase a perder.

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David. El nombre de la Virgen era María.

Si Dios se hubiese mostrado en el esplendor de su gloria a la Virgen, ella, abrumada por la visión, no hubiera tenido otra opción que decir que sí. Por eso decidió enviar a un ser de menor rango para que hiciera las veces de mensajero. Fue Gabriel quien quedó abrumado ante la llena de gracia. Y, así, Fra Angélico nos lo pinta de rodillas. María expresó su sí con entera libertad.

En cuanto a ti, un ángel te vendría grande; no podrías decirle que no. Pero tienes al confesor. Un hombre pecador como tú que, sin embargo, te muestra el plan de Dios. ¿Le obedeces? Porque en ello te juegas la Navidad.

(2012)

Evangelio 2017