“Evangelio

19 Diciembre, 2016 – Espiritualidad digital

De una mujer estéril nació Juan

¿Por qué, precisamente, de una mujer estéril se sirvió Dios para alumbrar a Juan? A primera vista, no era necesario. Muchos hombres y mujeres temerosos del Señor concebían niños cada día. ¿No puedo elegir a cualquiera de ellos?

No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer, Isabel, te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Yo no sé si era necesario o no. Sé que es sumamente elocuente, y la elocuencia, en Dios, es sabiduría.

Zacarías pidió a Dios aquello que él era incapaz de conseguir. Y, cuando Dios se lo otorgó, no pudo dudar de que la mano del Altísimo estaba con él. Muchas personas piden a Dios lo que pueden conseguir ellos con su esfuerzo. Y, cuando Dios se lo concede, acaban por atribuirse el mérito a sí mismos. Si un estudiante, por ejemplo, le pide a Dios aprobar un examen, cuando aprueba es fácil que acabe por pensar que estudió bien y que lo merece. Pero cuando Marta y María vieron resucitar a Lázaro, no pudieron dudar.

Hay quien, ante los imposibles, deja de rezar. Y hay quien pide con más fuerza. Zacarías e Isabel eran de éstos. Y Dios los escuchó.

(1912)

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