Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

16 Diciembre, 2016 – Espiritualidad digital

La lámpara que ardía y brillaba

¿Quién mejor que el propio Jesús, a quien Juan anunciaba, para describir a su heraldo? Juan era la lámpara que ardía y brillaba.

En una lámpara, parece fácil, aunque ya existen lámparas de luz fría (tecnología led). Hombres de luz fría, que brillan sin arder, han existido siempre. Hablo de personas cuya única ambición es aparentar, brillar entre sus semejantes para ser ensalzados por ellos. Sus corazones están fríos, no hay verdadero amor en sus almas. Pero, cuando se muestran en público, interpretan, gesticulan, alzan la voz, y son tenidos por santos a pesar de llevar en su pecho un corazón de hielo, frío y calculador.

También hay quien arde sin brillar. Porque el fuego que abrasa su corazón no es el del amor, sino el de la ira. Se queman y queman a los demás. Pero todo lo cubren de tinieblas; les consume una pasión oscura y destructiva, que arrasa todo lo que encuentra.

El santo, sin embargo, arde y brilla. Arde en amor de Dios, se abrasa por dentro. Y nada tiene que hacer de especial para dar luz, porque ese amor resplandece en su mirada, en sus palabras y en sus obras. Así era Juan.

¿Y nosotros?

(TA03V)

Evangelio 2017