Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

14 Diciembre, 2016 – Espiritualidad digital

Los santos también dudan

El hecho de que Juan, desde la cárcel, enviase a dos discípulos para preguntar al Señor: ¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro? admite dos explicaciones. Por un lado, podría pensarse que Juan dudó. Por otro, podrían haber sido los dos discípulos quienes dudaban; ante sus dudas, Juan los envió a interrogar al propio Jesús.

No es raro que Juan dudase. Los santos también dudan. Tras aquel momento de luz arrebatadora en que bautizó al Señor y vio al Espíritu posarse sobre Él, Jesús había desaparecido durante cuarenta días, y él había sido apresado y llevaba ya varias semanas en la oscuridad de una mazmorra. Entre tanto, nada parecía suceder… Las tinieblas de la celda se filtraron en su espíritu, y el profeta quedó sumergido en la noche por la que han pasado tantos santos. ¿Qué tiene de extraño? Seguramente, el mensaje que Jesús le envió a través de sus discípulos (bienaventurado el que no se escandalice de mí) le devolvió la paz.

Pero también podrían ser los discípulos quienes dudaron. En ese caso, diremos que Juan obró según su costumbre: «No me preguntéis a mí; preguntadle a Él». El menguó para que Cristo creciese.

(TA03X)

Evangelio 2017