Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

9 Diciembre, 2016 – Espiritualidad digital

Un amor sin hipotecas

En esta tierra nuestra, el cariño es un activo sujeto a una hipoteca de virtud. Mientras eres buen chico, tus semejantes te aprecian. Cuando salen a la luz tus defectos, los mismos que antes te apreciaban se apartan de ti. «Ahora no puedo quererte», parecen decir. «Cuando cambies y seas bueno, te querré». Y, así, pasamos la vida con miedo a que nos retiren las criaturas el cariño a causa de nuestros pecados. Por eso, aunque no logramos erradicarlos, procuramos enmascararlos, no vaya a ser que dejen de querernos.

Sin embargo, con Dios, todo es distinto. Su Amor no está sujeto a hipoteca alguna, y por eso, cuando el Verbo se hizo carne, los mercaderes del cariño se movían a escándalo y le llamaban, con desprecio, amigo de publicanos y pecadores.

No existe mejor noticia para nosotros. Dios no dice al pecador: «Cuando cambies, te amaré». Al contrario, se acerca a él para decirle: «Yo te amo. Sé que eres un pecador, conozco tus culpas y defectos mejor que tú mismo, y te amo. Nada podrás hacer para que Yo deje de amarte. Mi Amor no te lo juegas nunca».

Para quienes somos pecadores, no podría haber un consuelo mayor.

(TA02V)

Evangelio 2017