“Evangelio

21 Noviembre, 2016 – Espiritualidad digital

En la Presentación de María

presentación de MaríaEl alma de la fiesta que hoy celebramos, escondida tras el relato apócrifo de una niña de tres años que sube las gradas del templo y se presenta ante Dios, es la virginidad de María.

No pretende la Iglesia dotar de carácter histórico la narración de Protoevangelio de Santiago. Pero, al celebrarla, la toma en serio, y a través de ella se detiene en una verdad creída por el pueblo fiel desde los comienzos del cristianismo: María experimentó, desde niña, el Amor de Dios de forma arrebatadora. Intuyó, en esa experiencia, los dulces celos de un Dios que la quería solo para Ella. Y su respuesta fue la entrega total, cuerpo y alma.

La verdadera virginidad, como el verdadero celibato, es apasionada y ardiente, expresión de un corazón rendido a un Dios que sólo sabe amar sin mesura.

Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo. La virginidad de María, como la de las vírgenes que se han consagrado a Cristo por entero y el celibato de los sacerdotes que se han entregado al Amor, conforma de tal modo en corazón de la criatura que ya sólo un deseo lo llena: el de hablar con Cristo eternamente.

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La Santa Misa y el Divino Protocolo