Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

18 Noviembre, 2016 – Espiritualidad digital

Tu casa ya no es tu casa

temploLo que hizo Zaqueo no fue un mero gesto de hospitalidad. Lo mismo les sucedió a Marta y María y, en grado superlativo, a la santísima Virgen. Cuando dejas a Jesús entrar en tu casa, tu casa deja de ser tuya, y Él se convierte en el Amo y Señor. A muchos invitados les decimos: «estás en tu casa», pero es mera fórmula de cortesía. No les dejaríamos llevarse el televisor. Sin embargo, si entra Jesús, se apodera del mando a distancia, de los fogones, de la caja fuerte y hasta del dormitorio. Tu vida es suya.

Mi casa será casa de oración. Ya no puedes más que rezar. Te has convertido en templo, y hasta mientras te calzas por la mañana le estás dando gloria. ¿No llevas más limpios los zapatos desde que lo conoces? Pues deberías, porque todo lo tuyo le pertenece.

Pero ten cuidado: cualquier pecado, ahora, tiene algo de profanación. Ojalá no tengas que escuchar: Vosotros la habéis hecho una «cueva de bandidos». Si así fuera, si el pecado volviese por sus fueros a esa casa que ya es santuario, usa el látigo. Haz penitencia y confiesa tus culpas para mantener limpio el templo de Dios.

(TOP33V)

La Santa Misa y el Divino Protocolo