Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

16 Noviembre, 2016 – Espiritualidad digital

El banco

bancoAl siervo que, por miedo, había escondido la mina confiada por su amo en lugar de negociar con ella para obtener beneficios, le reprendió el amo diciendo: Pues ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo, lo habría cobrado con los intereses.

A muchos –la mayoría– Dios les pide que hablen de Él a quienes no creen. No es preciso predicar; basta con tener amigos, y abrir el corazón ante ellos –como se abre cuando hay verdadera amistad– para darles lo mejor que llevamos dentro: Dios.

Pero hay quienes, por su situación particular, no pueden realizar este apostolado. Pienso en enfermos, en ancianos que apenas salen de casa, o en quienes han sido llamados a la vida contemplativa. Para ellos es esta palabra: ¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco?

El banco es la Cruz. Y rinde un gran interés. Las almas que puede redimir un enfermo ofreciendo sus dolores, un anciano ofreciendo la vida desde una silla de ruedas, o un alma contemplativa desde la penitencia y la soledad del claustro son multitud.

Lo único que no cabe en los planes de Dios es que un cristiano se conforme con conservar la fe.

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La Santa Misa y el Divino Protocolo