Liber Gomorrhianus

14 Noviembre, 2016 – Espiritualidad digital

Rezando con las gafas puestas

gafasLees que aquel ciego le pedía a Jesús con grandes gritos: Señor, que recobre la vista. Y piensas que no es oración para ti. Salvo algunas dioptrías, y la molestia de tener que llevar gafas, los ojos no son tu principal problema.

Y es verdad; no lo son. Tienes carencias más graves. Porque tu ceguera es peor. Si sólo ves a través de las gafas, estás a oscuras y te pierdes lo que realmente importa: las realidades celestes. Tienes las gafas llenas de tierra, y el alma en tinieblas.

¿Por qué no lo piensas de nuevo, y gritas con el ciego: Señor, que recobre la vista? Fíjate en que él, cuando sus ojos se abrieron, vio el rostro del Hijo de Dios. ¿No deseas verlo tú también? Entonces grita: Señor, que recobre la vista. «¡Dame fe, Señor! Quiero verte escondido en la Hostia, quiero verte en el rostro de mi hermano, quiero verte crucificado en quien sufre, quiero ver tu dulce mano en cuanto ocurre, quiero verte habitando en lo profundo de mi alma por tu gracia… Porque, si no te veo a ti, todo lo demás me aburre y me cansa. ¿Para qué quiero las gafas? ¡Señor, dame fe!»

(TOP33L)

La Santa Misa y el Divino Protocolo