Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

12 Noviembre, 2016 – Espiritualidad digital

Orar no es cansado, pero cansa

sin desfallecerSi se tratara de escalar un monte, o de trasladar toneladas de piedra, la expresión de Jesús sería más fácil de entender. Pero el Señor no se refiere a ninguna actividad que requiera de un gran esfuerzo físico cuando dice que es necesario orar siempre, sin desfallecer.

¿Tan difícil es rezar? ¿Tan cansado resulta?

Orar no es difícil. Lo difícil es vivir. Cuando alguien me dice que le cuesta trabajo rezar, a mí lo que cuesta trabajo es entenderle.

Sin embargo, hay algo en la oración que hace más cansada la vida. Me refiero al silencio sensible de Dios. Dice Jesús que sus elegidos claman día y noche. Y a mí me parece que todo es noche hasta que Él aparezca y alumbre el día. La oración continuada despierta en el alma tales deseos de cielo, que ya todo en la tierra cansa si no te acerca a Dios. Y también cansa si te acerca a Él, porque entonces deseas más, y ese «más», que es la plena posesión del Amor, parece que nunca llega.

Ese deseo nunca satisfecho es el que a veces hace que te sientas desfallecer. Pero es también el que te da fuerzas para seguir orando.

(TOP32S)

La Santa Misa y el Divino Protocolo