Evangelio 2018

7 noviembre, 2016 – Espiritualidad digital

Mansos, sí; idiotas, no

cobardeHay quien confunde la mansedumbre de los santos con la de los pusilánimes. Sé que puede parecer heroico no quejarse mientras a uno le pasan por encima. Pero, aún en el caso de que fuera heroico, no es ésa la mansedumbre de los santos. Además, muchos que callan por debilidad mientras los humillan alimentan, secretamente, odios y autocompasión. Esa falsa mansedumbre es el comienzo del victimismo.

Si tu hermano te ofende, repréndelo. Si se arrepiente, perdónalo. Hay más valentía, y verdadera mansedumbre, en quien, con cariño, pero con claridad, reprende al ofensor. «Te estás portando mal conmigo; y no creas que soy idiota o que no me duele porque te dejo hacerlo y no te pago con la misma moneda. Te dejo hacer porque no quiero obrar como tú, y porque espero que Dios te ayude si le ofrezco el dolor que me causas». Cuando hablas así a quien te ofende, no sólo le estás perdonado, sino que, además, le estás regalando el tesoro de la verdad, de su verdad. Que quiera verlo o no es otra cosa.

Estamos llamados a soportar mansamente las ofensas. Pero, en ningún caso, a que parezca que damos la razón a quien nos ofende.

(TOP32L)

La Santa Misa y el Divino Protocolo