Liber Gomorrhianus

6 Noviembre, 2016 – Espiritualidad digital

Tras la noche llega el día

amanecerDecía santa Teresa que esta vida no es sino «una mala noche en una mala posada». Y no le faltaba razón, que aquí son más pesadas las tinieblas que la luz, y la mayor parte de nuestros años los pasamos a oscuras. Cuando la vida empieza, amanece toda la luz que cabe en la sonrisa de un niño. Pero van pasando los años, y, tras el mediodía de la juventud, las tinieblas se convierten en tus compañeras de camino. Descubres entonces otra luz, la de la fe, que es como la linterna que te guía. Pero las sombras, cada vez, son más cerradas.

Hasta que despiertas. Justo en lo más espeso de la noche, te toca una mano de Mujer y abres los ojos. La ves a Ella, a María, y te despierta sonriente para llevarte a ver a Jesús. Entonces recuerdas: Pues ya no pueden morir, son como ángeles. Y sabes que las tinieblas han quedado definitivamente atrás. Entiendes que todo el sufrimiento ha valido la pena.

Te lo escribo ahora, porque sé que sucederá. Y ojalá, antes de que suceda, mientras peregrinamos a través de la noche, alimentemos la esperanza y recordemos que vale –y mucho– la pena.

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La Santa Misa y el Divino Protocolo