Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

Noviembre 2016 – Espiritualidad digital

El pescador pescado

andres y simónSan Andrés es un santo «adventicio». Aunque no todos los años celebramos su fiesta durante el tiempo de Adviento, la mayoría de los 30 de noviembre son, junto a la Inmaculada, las dos fiestas que jalonan este tiempo de espera y de esperanza.

Venid y seguidme. Y ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron, sin preguntar a dónde iban. ¿Crees que entendieron a Jesús cuando dijo os haré pescadores de hombres? No entendieron nada. Sólo intuyeron que junto al Señor sus vidas se llenaban de luz y de sentido. Se enamoraron como sólo de Dios hecho hombre puede enamorarse un corazón.

¿Qué importa a dónde vamos? ¿Qué más da, si no sabemos lo que significa «pescar hombres»? Si estamos al lado de Jesús, si vivimos con Él y con Él caminamos, ya hemos alcanzado la meta, aunque sigamos andando. Si vamos contigo a Ti, ya hemos llegado.

¿Hombres? Nosotros, los primeros, hemos sido pescados. Te pertenecemos. Si «pescar hombres» significa propagar tu Amor, lo haremos, aunque no queramos, porque ese Amor tuyo nos quema en el pecho y necesita salir a incendiar la tierra urgentemente.

Andrés es Adviento, porque vio que Jesús venía, y el pescador se dejó pescar.

(3011)

La Santa Misa y el Divino Protocolo

Más que profetas y reyes

profetas y reyes¿Qué quisieron ver reyes y profetas sin lograrlo? ¿Qué quisieron oír sin escucharlo? ¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron. ¿Qué vemos y oímos nosotros que no vieran y oyeran ellos?

Cuando vayas a misa, mira fijamente la sagrada Hostia mientras la eleva el sacerdote. ¿Sabes lo que hubiese dado Moisés por mirar ese nuevo maná, en el cual está escondido el propio Dios? ¿Imaginas cómo hubiera llorado de alegría al ver a Dios tan cerca de él? ¿Sabes que él murió sin entrar en la tierra prometida, mientras tú te sientas a la mesa del Señor? ¡Bienaventurado tú!

Cuando te arrodilles ante el confesor, escucha con devoción las palabras de la absolución sacramental. Baja la cabeza mientras las pronuncia el sacerdote y recíbelas como recibirías toda la sangre de Cristo. ¿Sabes lo que hubiese dado el rey David por escuchar esas palabras, y saber que su pecado estaba perdonado como lo sabes tú? ¿No te das cuenta de que él murió sin obtener esa gracia que tú recibes? ¡Bienaventurado tú!

(TA01M)

La Santa Misa y el Divino Protocolo

¿Vienes tú… o voy yo?

vienes-o-voyComenzaba ayer el Adviento, y se llenaban los templos con el anuncio gozoso: «¡Viene el Señor!». Acudimos hoy a la iglesia, y escuchamos al Señor que proclama: Vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán en el reino de los cielos. ¿En qué quedamos? ¿Viene el Señor a nosotros, o somos nosotros los que vamos a Él?

Viene Él, y vamos nosotros. Se acerca Él, y corremos a su encuentro. El anuncio de la venida de Cristo nos llena de alegría, y así salimos gozosos a su paso.

Aprende bien esto: Dios nunca da todos los pasos cuando se trata de entrar en amor con el hombre. Tan sólo se acerca hasta esa distancia que tú y yo podemos caminar, y allí nos espera hasta que lo alcanzamos. Dios se hace carne, recorriendo así el abismo infinito que separaba tierra y cielo; pero nosotros deberemos acercarnos al Belén, o a la Cruz. Cristo viene a juzgar a vivos y muertos, pero quienes lo aman deberán esperarlo en vela y salir a su encuentro. Viene el Señor a tu alma… Pero los pasos hasta el confesonario deberás darlos tú solito.

El Adviento no consiste en esperar al Señor sentados: ¡Levántate!

(TA01L)

La Santa Misa y el Divino Protocolo

Sembrando el desconcierto

diluvioLas luces de Navidad están colgadas en las calles desde la primera semana de noviembre. Los turrones están en los estantes de los supermercados desde finales de octubre. Los anuncios de juguetes y regalos llenan los programas de radio y televisión desde hace dos semanas.

Y nosotros, quienes amamos a Cristo, de repente vamos a misa y lo que nos anuncian es el Juicio Final: Pasará como en tiempo de Noé. Llegó el diluvio y se los llevó a todos. Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Digo yo que si se refiriese al 25 de diciembre fun fun fun sabríamos qué día viene. Pero no. Es su segunda venida la que se nos anuncia, la cual será como el diluvio, que se los llevó a todos. Árboles, adornos, luces…

Vivimos tan apegados a las cosas de la tierra que hemos olvidado que el Señor prometió volver para juzgar a vivos y muertos. Por eso la Iglesia nos lo recuerda en este comienzo del Adviento. Y, mientras el mundo te pregunta: «¿Has comprado ya?», la Iglesia te pregunta: «¿Te has confesado ya? Si vuelve hoy el Señor, o si tú murieras hoy, ¿estás preparado para recibirlo?».

(TAA01)

La Santa Misa y el Divino Protocolo

Orando en todo tiempo

presencia de DiosEstad, pues, despiertos en todo tiempo… Son palabras del leccionario español oficial. Pero la versión latina dice: Vigilate omni tempore orantes. Me gusta más. Porque no se trata, simplemente, de estar despiertos. Hay quienes permanecen en vela durante toda la noche pegados al monitor de un ordenador. Se trata de permanecer en oración, con los ojos vueltos hacia el cielo, para que, cuando Jesús vuelva, nos encuentre mirándole a Él.

Desde luego, debemos prestar atención a los quehaceres de esta vida. Y mucha, porque, por amor a Dios, debemos procurar hacerlos bien. Pero no permitiremos que esos quehaceres se apoderen de nosotros y nos absorban hasta tal punto que nos hagan perder la presencia de Dios.

El seglar cristiano dedica todos los días un tiempo a la soledad con Dios. Después se mueve, conduce, compra, trabaja, y todo ello lo hace en oración. Mientras los ojos del cuerpo se fijan en la carretera, en los estantes del supermercado, o en el ordenador, los ojos del alma están permanentemente vueltos a Dios, en actitud de ofrenda y de acción de gracias.

Así, cuando el Señor vuelva, lo encontrará despierto y esperándolo. ¡Qué buena preparación para el Adviento que esta tarde comienza!

(TOP34S)

La Santa Misa y el Divino Protocolo

¿Qué salvarías en un incendio?

elquijote_portada_libroEs todo un clásico en lo relativo a preguntas estúpidas: «¿Qué salvarías en un incendio?». Los cursis dicen que, por supuesto, El Quijote. Yo creo que, en un incendio, trataría de salvar la vida. Y la de los míos, por supuesto. Lo siento por El Quijote.

Lo sepa o no, quien te pregunta esa estupidez te está diciendo que, menos las dos o tres cosas que salves, vas a perder todo lo demás. Es más sensato lo que te dice el Señor: El cielo y la tierra pasarán. No necesitas ningún incendio; vas a perderlo todo igualmente.

Mis palabras no pasarán. Si crees en su palabra, si la haces tuya cada día, tienes lo que no pasa, lo que es eterno. Deja que te roben lo demás. Mejor, entrégalo generosamente, sin esperar a que se incendie la casa. Entrega tu tiempo, entrega tus fuerzas, entrega sin miramientos tu cariño y tu perdón a quienes te rodean. Si quieren El Quijote, se lo das y hasta se lo dedicas. ¿Qué más da, si no podrás conservarlo?

Tú abrázate fuertemente a Él. Y no quieras conservar nada más. No seas como ésos, que, por salvar sus planes, dejan de hacer la oración.

(TOP34V)

La Santa Misa y el Divino Protocolo

La forma de reinar más arriesgada

inriNo es fácil, para quien no esté familiarizado con el Evangelio, entender la forma de reinar de Cristo. En este mundo, quienes gobiernan lo hacen desde la cima de una pirámide de poder, y ejercen su autoridad a través de la coacción. Tiene que ser así; nada que objetar. ¿Os imagináis lo que sucedería si un gobernante prescindiera de las fuerzas de seguridad y pidiera a sus ciudadanos que cumplieran la ley por puro amor? El caos sería terrible.

Exactamente eso es lo que le ha sucedido a Cristo: y es que Él decidió reinar desde la Cruz. «Regnavit a Ligno Deus».

Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que entonces está cerca su destrucción. Otros son los que aportan la violencia; Él aporta el dolor. Antes de que su reino se instaure, el mal se extenderá, y Él lo permitirá y lo sufrirá. Después verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.

Pero, hasta que ese momento llegue, no te escandalices si ves que las tinieblas ganan terreno. Recuerda que esa aparente victoria es efímera, y, entre tanto, no sufras solo. Mira a la Cruz y abrázate a Él. Será más fácil.

(TOP34J)

La Santa Misa y el Divino Protocolo

Una pregunta molesta

preguntaSi un anuncio realizado por el mismo Dios en palabras humanas no se cumple, ¿de quién es la culpa? ¿Será culpa de Dios, y diremos, por tanto, que se equivocó al proclamarlo? ¿O será, más bien, culpa del hombre, que no cumplió su parte en el plan de Dios, y así desbarató la profecía?

Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Todo ello está anunciado por Cristo, Hijo de Dios vivo. Sin embargo, muchos cristianos, en Occidente, pasan su vida sin sufrir persecución alguna a causa de su fe.

Debería hacernos pensar. Y, quizás, también avergonzarnos. ¿No estaremos arriesgando demasiado poco? ¿No habremos convertido la religión en un artículo de consumo individual y familiar que facilita nuestro paso por la tierra haciéndolo más «espiritual»? ¿No habrá cundido en nosotros la idea de que la fe es asunto de conciencia, y de que no debe importarnos el que nuestros vecinos no crean más allá de lo que nos importaría que usaran un champú de otra marca o no se lavaran el pelo?

¿Por qué a Jesucristo lo persiguieron y a ti no? Responde.

(TOP34X)

La Santa Misa y el Divino Protocolo

Profetillas de medio pelo

homerNo deja de sorprenderme el hecho de que nunca hayan faltado en la Iglesia, ni nos falten hoy, profetillas de medio pelo que nos anuncien el fin del mundo a fecha fija. Ven a un descerebrado ocupar una poltrona y dan por sentada la llegada del anticristo. Ven la luna de color rojo, y te aseguran que estamos en la página 14 del Apocalipsis.

Desde Montano hasta los locos egregios contemporáneos, pasando por Savonarola y toda su patulea de imitadores, esas voces no han faltado nunca. Y tampoco han faltado quienes les hicieran caso. Ese gusto nuestro por la pirotecnia tiene algo de peligroso.

Muchos vendrán en mi nombre diciendo: «Yo soy», o bien: «Está llegando el tiempo»; no vayáis tras ellos. ¿Por qué estos profetillas de medio pelo son más creídos que el propio Hijo de Dios? Si Él mismo dice que el final no lo conocen ni los ángeles, ni el Hijo, sino sólo el Padre, ¿vamos a creer que ha sido revelado a un mortal?

Yo sé cuándo vendrá el final: El día que menos penséis (Mt 24, 44). Pero estos bobos, con tanto adivinarlo, yo creo que están consiguiendo retrasarlo. ¡Que alguien los calle, por favor!

(TOP34M)

La Santa Misa y el Divino Protocolo

En la Presentación de María

presentación de MaríaEl alma de la fiesta que hoy celebramos, escondida tras el relato apócrifo de una niña de tres años que sube las gradas del templo y se presenta ante Dios, es la virginidad de María.

No pretende la Iglesia dotar de carácter histórico la narración de Protoevangelio de Santiago. Pero, al celebrarla, la toma en serio, y a través de ella se detiene en una verdad creída por el pueblo fiel desde los comienzos del cristianismo: María experimentó, desde niña, el Amor de Dios de forma arrebatadora. Intuyó, en esa experiencia, los dulces celos de un Dios que la quería solo para Ella. Y su respuesta fue la entrega total, cuerpo y alma.

La verdadera virginidad, como el verdadero celibato, es apasionada y ardiente, expresión de un corazón rendido a un Dios que sólo sabe amar sin mesura.

Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo. La virginidad de María, como la de las vírgenes que se han consagrado a Cristo por entero y el celibato de los sacerdotes que se han entregado al Amor, conforma de tal modo en corazón de la criatura que ya sólo un deseo lo llena: el de hablar con Cristo eternamente.

(2111)

La Santa Misa y el Divino Protocolo