Liber Gomorrhianus

25 Octubre, 2016 – Espiritualidad digital

Recordando el pastel de Mamá

pastelProbablemente, la parábola de la levadura en la masa proviene de los recuerdos de infancia de Jesús. Lo he imaginado Niño, absorto ante su Madre mientras ella prepara un pastel para José y para Él, sorprendido al ver cómo, en el horno, aquella masa lacia y aplastada se hincha y toma la forma de un manjar apetitoso. La Virgen, risueña ante los ojos atónitos del Pequeñín, le explica: «Mira, hijo: tres medidas de levadura bastan para que toda esta harina fermente». Y, al día siguiente, pone en manos de su Hijo el cacito, para sea Él quien vierta la levadura en la masa. Esas mismas manos, años después, así adiestradas, multiplicarían los panes.

Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó. Jesús sonríe al recordar su niñez. Pero, inmediatamente, su rostro se vuelve serio. Este pastel es mucho más difícil de confeccionar. Porque aquella levadura que la Virgen ponía en sus manos se dejaba verter en la harina. Pero esta levadura… ¡Ay, esta levadura! No hay modo de que los cristianos dejen de quejarse del mundo y se sumerjan en él para hacerlo fermentar en Amor de Dios.

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La Santa Misa y el Divino Protocolo