“Evangelio

22 Octubre, 2016 – Espiritualidad digital

Te perdono para que te conviertas

confesionEl Señor es muy paciente con nosotros. Eso lo sabemos quienes tenemos por costumbre (¡y por necesidad!) confesar nuestros pecados con frecuencia. Cada vez que acudimos al confesor y reconocemos nuestras culpas, presentamos motivos más que sobrados para una condena. Pero, mientras el buen sacerdote nos edifica con sus consejos, el Hijo habla con el Padre como aquel viñador compasivo con el amo de la viña: Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar.

Salimos muy alegres después de recibir la absolución, y motivos tenemos, porque la misericordia de Dios ha sido grande con nosotros. Pero esa alegría no debería hacernos olvidar las últimas palabras del viñador: Si no, la puedes cortar. No tenerlas en cuenta sería una irresponsabilidad. Porque, tras cada absolución, se esconde esta advertencia: «Te he perdonado, y he derramado mi gracia sobre ti. Pero conviértete. Porque, si no te conviertes, te condenarás».

Uno no puede confesarse como quien se lava las manos, dispuesto a volver a ensuciárselas para lavarlas de nuevo. Tras cada confesión, nuestra vida debería cambiar. De otro modo, ¿qué nos habrá aprovechado la gracia recibida?

(TOP29S)

La Santa Misa y el Divino Protocolo