Liber Gomorrhianus

20 Octubre, 2016 – Espiritualidad digital

Seglares como antorchas

antorchaJesús pasó por esta tierra con un incendio en el pecho. Le ardía el corazón: He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuanto deseo que ya esté ardiendo!

En ocasiones me preguntó qué sentirán muchos que se dicen cristianos. Cuando los veo en misa, al borde del bostezo, o mirando el reloj con impaciencia, me pregunto si hay algo de fuego divino en sus corazones, o más bien sienten que es el templo el que está en llamas y necesitan salir de allí cuanto antes para ponerse a salvo.

A otros los veo con una sonrisa bobalicona, como si se licuaran ante imágenes y crucifijos, pero con pocos deseos de salir de allí a incendiar la tierra. ¡Se está tan a gusto rezando! Si pudieran, estarían de la mañana a la noche en lugar sagrado. Pero tienen hijos, y cónyuges, y amigos… Es como si en el pecho tuvieran mantequilla. Se derriten, pero no incendian.

Y pienso que Cristo necesita, en este mundo tan frío, seglares como antorchas, que se abrasen por dentro y mueran de angustia ante la urgencia de salir para incendiar la tierra. Lo necesita Cristo, lo necesita la Iglesia, y lo necesita el mundo.

(TOP29J)

La Santa Misa y el Divino Protocolo