Liber Gomorrhianus

14 Octubre, 2016 – Espiritualidad digital

La importancia de tener secretos

secretosRecibí este consejo de un buen amigo: «Si quieres que una cosa no se sepa… ¡No la pienses!». Hoy lo dice el Señor con palabras distintas: Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse.

No obstante, es preciso tener secretos. Una persona sin secretos ha dejado de existir como persona y se ha esparcido en el magma de la colectividad. Quienes no son capaces de vivir sin desparramar en las redes sociales cada respiración; quienes en nada valoran su intimidad si no es publicada y observada por cientos de ojos han perdido toda riqueza interior… Quizá, nunca la tuvieron.

El santo, como el amante, tiene secretos de amor. Y los guarda para sí y para Dios, porque sólo en esa dulce privacidad de la oración pueden ser sus secretos entendidos y gozados. Hace público lo que aprovecha a los demás, y oculta la mayor parte de su vida para disfrutarla a solas con su Amor.

Sin embargo… Nada hay escondido que no llegue a saberse. Al santo se le escapa su secreto por los ojos. No sabes lo que es, pero intuyes todo un mundo de luces divinas detrás de su mirada.

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La Santa Misa y el Divino Protocolo