Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

9 Octubre, 2016 – Espiritualidad digital

Caprichos de Dios

sacerdotesDe vez en cuando, los sacerdotes nos encontramos con personas que nunca acuden al confesonario. Vienen a misa, incluso comulgan, pero jamás se confiesan. Si les preguntas, te dicen: «Yo me confieso con Dios». Otros nos necesitan como «dispensadores de sacramentos» –¡para eso estamos!– pero jamás nos verán como pastores. ¡Para qué, si Dios mismo habla con ellos como con Moisés!

Y yo comprendo perfectamente a ambos. Quizá mejor que ellos a sí mismos, porque conozco, de primera mano, el pobre material del que estamos hechos los sacerdotes. En el fondo, tienen razón: ¿Por qué va a servirse Dios de unos miserables para perdonar pecados, cuando Él mismo es todo perdón? ¿Por qué va a pedir a su pueblo que obedezca a unos pecadores, cuando hay personas tan sabias y espirituales que no han sido ordenados presbíteros? De verdad, creo que los sacerdotes somos el derroche más innecesario de Dios sobre la tierra.

Sin embargo, después de desplegar su poder, Jesús dice a los hombres: Id a presentaros a los sacerdotes. ¡Cosas de Dios, a mí no me miréis! Pero, si no os confesáis y no obedecéis al sacerdote, no entraréis en el reino de los Cielos. Caprichos de Dios.

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La Santa Misa y el Divino Protocolo