Evangelio 2018

8 octubre, 2016 – Espiritualidad digital

Una imagen de la Virgen en cada habitación

cuadro-de-la-virgenBienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron. Aquella mujer no conocía la auténtica profundidad de sus palabras; ni sabía hasta qué punto ese vientre y esos pechos, por haber alojado y alimentado a Dios, merecerían ser librados de la corrupción de la muerte y ser llevados al Paraíso en toda su lozanía. Esa mujer de entre el gentío no asistió a la Asunción de la Virgen, ni estuvo en Éfeso, pero ya intuía –sin saberlo– que la Madre de Dios merecía ser llevada al cielo en cuerpo y alma.

Hoy día, en Occidente, el vientre y los pechos de la mujer son mancillados constantemente en la televisión, en el cine y en Internet. Son tratados como carnaza arrojada a las fieras, utilizados como reclamo para animales, y comprados al peso para deleite de instintos degenerados.

Las imágenes de la Virgen, que deberían estar presentes en cada habitación de la casa de un cristiano, recuerdan al hombre la verdadera dignidad del cuerpo de la mujer: el vientre de la mujer es un templo, y sus pechos amor generoso que da vida. Las imágenes de la Señora, como los crucifijos, son el mejor antídoto contra la pornografía.

(TOP27S)

La Santa Misa y el Divino Protocolo