Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

30 Septiembre, 2016 – Espiritualidad digital

Infierno o abismo, te condenas igual para siempre

abismoCon la delicadeza y la ternura que nos caracteriza, la nueva traducción del Leccionario ha evitado la palabra «infierno», no fuera a ser que algún feligrés se viera afectado por un soponcio. Y así, donde Jesús decía a Cafarnaúm bajarás al infierno, ahora se dice bajarás al abismo. De este modo se consigue que el feligrés sensible, en lugar de pensar en las llamas del averno, piense en las aguas abisales del algún océano, plagadas de especies protegidas y sostenibles.

Aunque hoy cuidamos mucho la suavidad en las formas, el fondo (del abismo o del infierno) permanece idéntico: Jesús no emula al comandante Cousteau, sino que habla de la condenación eterna. Y las personas a quienes avisó de que se encaminaban allí no eran asesinos, sino los habitantes de Cafarnaúm, que rezaban siete veces al día y daban en limosna el diezmo de cuanto tenían. Pero habían omitido lo principal: no se habían convertido a Él. Quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.

Ten cuidado: tú, que rezas y haces limosnas, puedes condenarte. Por desgracia, es posible rezar y no convertirse, dar limosna y no querer ser otro Cristo. ¿Por qué? Por miedo a la Cruz.

(TOP25V)

La Santa Misa y el Divino Protocolo