Evangelio 2018

26 septiembre, 2016 – Espiritualidad digital

Obedecer y jugar: los niños que importan a Dios

jesus-con-un-nino-en-sus-brazosCuando los hombres hablan de «ser importante» se refieren a la relevancia que uno tiene ante los demás. Son importantes quienes deciden los destinos de los pueblos o captan la atención del gran público. Parece que las miradas de aprobación de los demás nos hicieran ser alguien. Y quien no pueda ser el empresario de moda, el futbolista del momento, o ministro de asuntos varios, al menos debería acumular cientos de amigos en Facebook. Si no eres importante, no eres nadie.

Se suscitó una discusión entre los discípulos sobre quién sería el más importante. No eran distintos de nosotros. No tenían Facebook, pero aspiraban a ser mirados, a ser tenidos en cuenta y a ser valorados por los hombres.

El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí. Pues el más pequeño de vosotros es el más importante. Jesús no vino al mundo a satisfacer expectativas humanas. Cuando lo quisieron hacer rey, escapó. Él había venido a obedecer a su Padre y a jugar con Él. Era el Niño de Dios, y así fue hecho el último de los hombres. Si lo acogemos como Salvador, no deberíamos tener otra preocupación que no fuera obedecer y jugar.

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La Santa Misa y el Divino Protocolo