Evangelio 2018

25 septiembre, 2016 – Espiritualidad digital

No es el dinero, es el corazón

lázaro y epulónLa parábola de Lázaro y Epulón siempre nos causa problemas de conciencia. Nos sentimos demasiado ricos, pensamos que vivimos demasiado bien, y fácilmente recordamos, cuando la leemos, a los cientos de personas que piden limosna en las calles abarrotadas de nuestras grandes ciudades. Todo parece estar perfectamente pensado para que nos identifiquemos con Epulón, quien, para nuestra desgracia, es el personaje que se condena.

Y, sin embargo, el centro de la parábola no es el dinero. Nadie se salvará por haber quebrado, ni se condenará por triplicar el salario mínimo interprofesional. El centro de la parábola se encuentra en el discurso con que Abrahán responde al rico: Recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males. Quedaos con esas dos palabras: tus bienes. Es decir, lo que deseabas, lo que pensabas que era bueno para ti…

No se trata de tener o no tener dinero, sino de un corazón lleno de tierra o un corazón que anhela el cielo. Hay cristianos cuya oración está llena de tierra; son Epulón. Pero si un cristiano, por muchos bienes que tuviera, está dispuesto a perderlo todo con tal de alcanzar el cielo, ese cristiano es pobre y es Lázaro.

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La Santa Misa y el Divino Protocolo