Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

19 Septiembre, 2016 – Espiritualidad digital

Candeleros y candiles

candeleroAlgunos leen que la lámpara se pone en el candelero, para que los que entren tengan luz, y rápidamente procuran encaramarse donde todos los vean. Les gusta ser el centro de atención, y quisieran erigirse en maestros de todos, pero lo llaman celo apostólico. ¿No invita el evangelio a subir al candelero? Pues ellos no están dispuestos a bajarse de allí… hasta que se caigan. Y será tal el ridículo, que quiera Dios que la risa les alcance sólo a ellos (merecido lo tienen) y no hagan mofa los hombres del evangelio por su culpa.

El candelero no es ése. El candelero es la Cruz, donde subió Aquél que es Luz del mundo. Pero ahí no quieren subir ellos. Quisieran proclamar la buena nueva entre aplausos. Para ganar muchos adeptos, ya saben.

Entre tanto, un anciano que, sin salir de casa, ofrece a Dios su enfermedad con paciencia y sonríe mientras pasa las cuentas del rosario, ilumina la tierra con resplandor de cielo. Nadie le ve, pero su luz, que es la de Cristo, alcanza a millares de almas.

¿Tú quieres ser luz? Pues déjate invadir por la oscuridad del Gólgota. Se te pide que brilles, no que te exhibas.

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