Evangelio 2018

15 septiembre, 2016 – Espiritualidad digital

Por linda y graciosa te quiero…

virgen de los dolores    Con toda seguridad, en mis años de sacerdocio he bautizado más de mil niños. ¿Me creeréis si os digo que jamás he bautizado a una María Dolores? Lo digo porque, en España, hasta hace relativamente poco tiempo, ese nombre era bastante común. Paradójicamente, he bautizado a varias «Lolas». Lo que antes era un apócope de María Dolores es ahora un atajo que evita el nombre prohibido. Un día me pedirán que bautice a un «Pepe», y ya veré lo que hago…

    (Con perdón) Somos idiotas. Pensamos que, por no nombrarlo, el dolor desaparecerá de nuestras vidas. Pero el dolor sigue ahí, riéndose de nuestra estupidez. Al unir el nombre de María al del dolor, o al de la angustia, no es el sufrimiento el que ensombrece a la Virgen, sino la Virgen la que endulza el sufrimiento. Lola sufre tanto como María Dolores, pero María Dolores sufre acompañada mientras Lola sufre sola.

    Ellas se lo pierden: «Por linda y graciosa te quiero, y, en vez de decirte un piropo, María Dolores, te canto un bolero». No es cita del Evangelio. Es capricho de sacerdote que está de fiesta. En el día de la Virgen de los Dolores me apetece cantar.

(1509)

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