Liber Gomorrhianus

8 Septiembre, 2016 – Espiritualidad digital

Le es más fácil a Dios si somos fieles

natividad de María    El árbol genealógico de Cristo es un árbol podrido, lleno de pecado e inmundicia: Tamar, Rajab, David, Betsabé… Con todo, cada una de las personas que lo componen fue misteriosamente imprescindible para que Jesús naciera. Incluso los pecados lo fueron: Si David no hubiera cometido adulterio, no habría nacido José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. ¡Qué misterio, el de la «feliz culpa»!

    Ellos desconocían el verdadero alcance de sus actos. Ni de lejos vieron su participación en el nacimiento del Redentor de los hombres. Pero María, desde que el ángel Gabriel la visitó, conoció la importancia de su papel. Y lo desempeñó a la perfección, procurando ser fiel hasta en los detalles más pequeños.

    Por eso damos gracias en el día de su Natividad. No damos gracias por los pecados de Rajab o de David, que fueron infidelidades vueltas del revés por la misericordia divina. Damos gracias porque María, sabiendo lo que hacía, fue fiel, y, gracias a su fidelidad, nosotros hemos sido salvados por su Hijo.

    Tú no conoces el alcance de tu vida. Pero sabes que, si eres fiel, Dios hará grandes cosas con ella. Encomiéndate a la Virgen, y di «sí».

(0809)