Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

6 Septiembre, 2016 – Espiritualidad digital

Para escuchar y ser sanados

escuchar y ser sanados    Todas aquellas gentes que se arremolinaban en torno a Jesús venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades. Nosotros vamos a misa, precisamente, para eso.

    Buscamos a Jesús como maestro. Por eso es tan importante que prestemos atención a las lecturas. Te aconsejo que las lleves leídas, y, a ser posible, «rezadas». No sería mala idea –si puedes hacerlo– que llegaras a la iglesia media hora antes de que la misa comience, y que meditaras despacio la palabra que vas a escuchar. De este modo, cuando esa palabra se proclame, serás tierra buena para la semilla divina.

    También venimos a misa para ser sanados. ¿No decimos antes de comulgar: «Una palabra tuya bastará para sanarme»? Y no hablo de las enfermedades corporales, que nos unen a la Cruz del Señor. Me refiero a las enfermedades del alma, a los pecados que lastran nuestro espíritu. ¿Sabías que la comunión perdona los pecados veniales? Pero, para que eso suceda, es precisa la contrición. Acude a misa como un enfermo, aprovecha el acto penitencial con que comienza la Eucaristía, y ve a comulgar como un pobrecito necesitado de curación. Saldrás de allí reconfortado y limpio para empezar una vida nueva.

(TOP23M)