Liber Gomorrhianus

30 Agosto, 2016 – Espiritualidad digital

Creer y obedecer. Pero, primero, amar

Jesús expulsa un demonio    Dice el apóstol Santiago que no debemos engreírnos por tener fe; que también los demonios creen, y tiemblan (St 2, 19). El evangelio de hoy es buena prueba de ello.

    Sé quién eres: el Santo de Dios. Lo dice un demonio, y lo dice temblando. Después de decirlo, obedece a las palabras de Jesús y vuelve al Infierno. De modo que, por si no fuera bastante con creer, los demonios también obedecen. Y mejor que muchos hombres. Pero se condenan, porque de nada sirven obediencia y fe si falta amor.

    Debes comenzar por amar mucho a Dios. Ese amor te moverá a una santa curiosidad, y querrás conocer cada vez más a Cristo. Así tu fe será la de quien ama, no la de quien tiembla. También te moverá el amor a obediencia, porque quien ama desea, más que ninguna otra cosa, entregar la vida. Y el modo de entregarle a Dios la vida es obedecerle en todo y cumplir en todo su santa voluntad. La obediencia de los demonios es servil; si amas, tu obediencia será filial.

    Creer y obedecer; fe y obras. He ahí el resumen de la vida cristiana. Pero –no lo olvides– primero es el amor.

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