Liber Gomorrhianus

18 Agosto, 2016 – Espiritualidad digital

Los cruces de los caminos

cruce de caminos    En pocos pasajes evangélicos se retrata mejor lo que debe ser el apostolado de un cristiano: Id a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda. Y es que el lugar donde un seglar cristiano se santifica no está en el templo, sino allí, en los cruces de los caminos. En el templo repone fuerzas, recibe el aliento de sus hermanos y se alimenta con el Pan de vida. Después, sale a santificarse cumpliendo la misión que Dios le asignó. Y esa misión se cumple en los cruces de los caminos.

    Mira: yo ya sé que en el templo se está muy bien. A todos nos encanta rezar (bueno, a todos no, eso te lo concedo). Pero si los seglares os quedáis recogidos en los templos en interminables oraciones, ¿quién invitará a los hombres a la boda?

    Salid de templo, y marchad a los cruces de los caminos. Mostrad vuestra alegría a quienes pasan por allí. Y no hace falta que vayáis desprendiendo olor a incienso o perfume de agua bendita. Sed normales. Personas normales y corrientes que han conocido el Amor de Dios e invitan a sus amigos a compartir su dicha.

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