Evangelio 2018

13 agosto, 2016 – Espiritualidad digital

Esas misas tan poco devotas

niños en misa    La vida de un joven matrimonio cristiano se ve seriamente alterada cuando nace el primer hijo. La alteración tiene repercusiones litúrgicas. Cuando, por primera vez, los padres acuden a misa acompañados del pequeño, se dan cuenta de que no es fácil que el chiquitín se comporte con el recogimiento que pide la acción sagrada. El niño llora, grita, se mueve. Mamá intenta cogerlo en brazos, pero la criatura no se calma. El resto de la feligresía comienza a mirar la escena con desagrado, y los padres pasan un mal rato. Ya se ve que todos tienen que habituarse.

    Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí. Vaya por delante que los padres hacen muy bien en llevar al niño a misa. En misa molestan los teléfonos móviles, no los niños. Los niños lloran, y ese llanto despierta la ternura de los ángeles y de Dios, aunque también despierte el enfado de algún feligrés. No obstante, cuando no hay forma humana de calmar al niño, a veces los papás tienen que sacarlo un rato de la iglesia, hasta que lo consiguen.

    Esas misas de los papás y mamás de niños pequeños son muy poco devotas. Pero ¡cuánto agradan a Dios!

(TOP19S)