Liber Gomorrhianus

12 Agosto, 2016 – Espiritualidad digital

«Eunucos» por el reino de los cielos

sacerdocio    Hay quien dice que las palabras de Jesús sobre la eunuquía responden a una acusación. No era habitual que un judío de treinta años no se hubiera desposado. Y, aunque existía el precedente de Juan Bautista y de los esenios, los judíos no miraban bien esa forma de vida, y se burlaban de aquellos hombres llamándolos «eunucos».

    Hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos. Jesús recoge el insulto y lo vuelve a su favor. «Decís que soy “eunuco” porque no me he desposado. Pero ni nací así, ni me obliga nadie. Libremente he decidido privarme de mujer por el reino de los cielos». En la Cruz, Cristo se desposará con la Iglesia; fruto de ese desposorio somos nosotros.

    Si los sacerdotes somos célibes, no es porque tengamos mucho trabajo o porque no sintamos atracción hacia la mujer. Nuestro celibato es el de Cristo; ha sido elegido con la misma libertad. Subidos con Él a la Cruz, nos desposamos con la Iglesia para la salvación de muchas almas. No somos, precisamente, unos mutilados. Vivimos el Amor por todo lo alto.

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