“Evangelio

9 Agosto, 2016 – Espiritualidad digital

El error de las vírgenes necias

Parabola-de-las-diez-virgenes    Cuando las diez vírgenes tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo, todas ellas llevaban el aceite necesario para entrar a la boda si el esposo hubiera llegado a su hora. Pero el esposo tardaba

     A Dios siempre hay que esperarlo. Y no es porque Él no sea puntual; es porque siempre nos da más tiempo, ya que nunca estamos preparados. Aprovecharlo o no es cosa nuestra.

    Les entró sueño a todas y se durmieron. Necias o sensatas, todas bajaron la guardia. Anuncio de un tiempo en que nadie entre los creyentes mirará al cielo cada mañana esperando la vuelta del Señor.

    Con todo, el sueño no fue causa del destierro. La causa fue otra: las necias, que no habían previsto el retraso, no llevaron alcuzas de aceite para rellenar las lámparas. Fueron a la boda con lo imprescindible. Como el joven rico.

    No basta con cumplir la ley, o con observar el precepto dominical. Las almas enamoradas guardan siempre un suplemento: rezan a diario, comulgan a diario, confiesan con frecuencia y, más allá de amar al prójimo como a sí mismos, quisieran morir por sus hermanos. Ojalá no se durmieran. Pero, si se duermen, despertarán con todo dispuesto.

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