Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

2 Agosto, 2016 – Espiritualidad digital

El miedo no se cura con la edad

niño-aterrado-700x329    Hace unos días, confesé delante de un niño que soy miedoso, y el niño se sorprendió. Los niños son miedosos, pero piensan que los adultos ya no sentimos miedo, y quizá por eso se fían de nosotros. ¡Pobres! ¡Si ellos supieran!

    Me conforta comprobar que los apóstoles eran como yo. Podríamos haber hecho nuestra la frase de la Escritura: todo me da miedo (Sal 30, 14). Fíjate: viéndole andar sobre el agua, gritaron de miedo. ¡Y era Jesús! El Señor les tuvo que decir: ¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo! Cuando Simón se dirige hacia Jesús caminando sobre las aguas, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo.

    Crecer no siempre supone perder el miedo. Conforme conoces mejor la realidad, los miedos se multiplican. Y te das cuenta de que la infancia –y, más aún, la juventud– es temeraria. Pero, a la vez que crecen tus miedos, crece el convencimiento de que debes hacer la voluntad de Dios a pesar de tus miedos, sabiendo que Él te respaldará.

    Si el propio Señor subió al Calvario con pavor y angustia, muchos llegaremos al cielo en plena tiritona. ¡Tanto mejor! La propia Virgen nos abrazará, y nuestros miedos habrán quedado atrás.

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