Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

20 Julio, 2016 – Espiritualidad digital

Si quieres ser tierra buena, no corras

tierra buena    Para que una semilla, después de caer en tierra, dé fruto, necesita tiempo. Tal y como está evolucionando la Humanidad, supongo que un día habremos dado con la «semilla express», capaz de fructificar a los tres segundos de haber sido sembrada. Pero, cuando eso suceda, ya nos habremos vuelto completamente idiotas. Hasta entonces, y mientras queden unos gramos de sensatez por rescatar en las mentes de los hombres, las semillas necesitan tiempo y sosiego para llegar a dar fruto.

    Cayó en tierra buena, y dio grano… Nunca serás tierra buena si abandonas el templo a toda velocidad en cuanto la misa termina. ¿No te das cuenta de que acabas de comulgar, y de que Jesús sacramentado permanece en tu cuerpo durante, al menos, diez minutos después de recibir la comunión? Él es la semilla; sé tú la tierra buena. Dale tiempo para que repose en ti, para que cale hasta lo más profundo del alma y allí se asiente. Riégalo con actos de amor y gratitud, con santos deseos y caricias espirituales.

    Cuando la misa termine, siéntate y reza. Disfruta de esos minutos de intimidad con Jesús sacramentado. Y, así, la semilla dará fruto, y saldrá del templo otro Cristo.

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