Liber Gomorrhianus

14 Julio, 2016 – Espiritualidad digital

Cruz pequeña, egoísmo grande, tormento insufrible

quejica    Te quejas mucho de tu cruz. Tanto es así, que todos conocemos tus tormentos: ya te has encargado de pregonarlos a los cuatro vientos. Tu familia te hace sufrir, tu salud no es buena, tienes problemas en tu trabajo, y hace un calor insoportable. Además, esta noche no has dormido…

    Anda, cállate de una vez y mira al crucifijo… Tiene gracia, estás pidiendo que alivie tu carga a quien lleva una cruz mayor que la tuya. Pero Él mismo ha dicho: venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.

    En tu egoísmo, creías que Jesús tomaría tu cruz, la pondría sobre la suya, y te diría: «Tú ve saltando y cantando mientras yo cargo con todo». Pero Jesús te dice: Cargad mi yugo sobre vosotros.

    Te has dado la vuelta, y ahora, además de seguir proclamando tus dolores, te quejas de que el Señor no te escucha.

    Sufres mal por tu culpa. Si hubieras tomado la Cruz de Jesús, habrías descubierto el descanso que supone sufrir con Él: Mi yugo es llevadero y mi carga ligera. ¡No como la tuya! Y es que no es lo mismo sufrir a solas que padecer en Amor.

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