Evangelio 2018

2 julio, 2016 – Espiritualidad digital

Distintos ayunos, distintas comidas

jesus_banquet    Hay quien come por ansiedad, hay quien come por hambre (lo más natural), hay quien come por obligación, y hay, también, quien come porque está contento y quiere celebrarlo. La mayor y más íntima unión que puede alcanzar el cristiano con Cristo en esta vida tiene lugar en el transcurso de una comida, que es la sagrada comunión. En esa comida, que es banquete nupcial, el propio Cristo es anfitrión y manjar. Y allí nos hacemos una sola carne con Él.

    ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo, y, en cambio, tus discípulos no ayunan? El discípulo no puede ayunar, porque, si ayunase, moriría de hambre. Cuando el manjar es Cristo, el ayuno es condena e infierno. ¿Por qué hay tantos cristianos que se conforman con comulgar una vez a la semana, cuando pueden comulgar a diario? ¿Acaso no tienen hambre?

    Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Hay quien ayuna por no engordar, y hay quien ayuna por penitencia. Pero ahora hablamos del alimento del cuerpo. Si, por el pecado, hemos echado al novio, vale la pena ayunar para que Él vuelva. A las bodas del Cordero sólo entrarán quienes tienen hambre.

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