“Evangelio

1 Julio, 2016 – Espiritualidad digital

La diferencia entre levantarse y rezar desde la butaca

levantarse    Es san Mateo quien habla de sí mismo. Recuerda aquel momento en que, mientras robaba y acumulaba dinero ajeno para emplearlo en el pecado, Jesús se acercó y lo llamó. El sígueme del Señor le taladró el alma, y él –así lo atestigua– se levantó y lo siguió.

    Quedaos con esas palabras, porque marcan la diferencia entre una conversión verdadera y una falsa piedad. Yo he conocido a personas como Mateo, expertas en el «buen vivir»: tenían dinero, salud, una familia encantada de haberse conocido, y todas las comodidades de la vida moderna. Ante la llamada del Señor, rápidamente dijeron «sí»… pero no se levantaron. ¿Cómo iban a cambiar ese modo de vida por el de un discípulo? ¿Cómo iban a soltar las riendas de su cómoda existencia para obedecer, convertirse en apóstoles, y perderlo todo por Dios? Su «sí» consistió en tomar un libro de oraciones, acudir a misa con más frecuencia, solicitar los servicios del confesor más a menudo… y seguir viviendo como hasta entonces. No se levantaron.

    Recubrir de oraciones una vida burguesa no es convertirse. Es aburguesar el espíritu tanto como lo estaba el cuerpo. Y es que no puedes alcanzar a Cristo sin perderlo todo.

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