Liber Gomorrhianus

Julio 2016 – Espiritualidad digital

Dios y el chiringuito

chiringuito    Ahora que tantas personas comienzan sus vacaciones, la parábola evangélica es de ardiente actualidad:

    Túmbate, come, bebe, y date buena vida.

    Quizá no todos tienen bienes acumulados para muchos años. Pero, para quince días, todavía nos llega. Túmbate en la playa, aunque apenas quede espacio para la toalla sin invadir al vecino de sombrilla. Come, que hay paella de sobra. Bebe, que el chiringuito está abierto hasta las doce. Y date buena vida, que las vacaciones pasan rápido y hay que descansar.

    Y no diré yo que no hagáis. Si podéis, hacedlo, que a buen seguro os habréis ganado el descanso. Pero recordad: Esta noche te van a exigir la vida

    Entre vuelta y vuelta en la toalla, y entre cerveza y cerveza, no olvidéis los cuidados del alma. Descansad de tal manera que podáis presentaros ante Dios en cualquier momento con el alma limpia. Porque si el cuerpo descansa y el alma pasa hambre y sed de Dios… ¿Qué os aportan las vacaciones, sino muerte?

    No dejéis la oración en estas vacaciones. Me enseñaron una vez que una cerveza sabe mejor cuando se bebe en gracia de Dios. Que también desde el chiringuito se puede hablar con el cielo.

(TOC18)

El martirio del P. Jacques Hamel

Jacques Hamel    Y mandó decapitar a Juan en la cárcel.

    ¿Cómo no acordarse del P. Jaques Hamel, degollado el pasado martes en Normandía mientras celebraba la santa misa?

    El martirio de un sacerdote no es, en el historial de esta banda de asesinos, un crimen más. Porque un sacerdote es alguien que tiene su vida ofrecida por las almas; es otro Cristo. El martirio de un sacerdote es una bomba de gracia, una eclosión de vida eterna infundida en las entrañas de Europa.

    Esta guerra no es la de los malos contra los buenos. En Europa se asesina a miles de niños cada día en el vientre de sus madres. Cuando esta banda sanguinaria irrumpe en escena y mata a decenas de personas, todos nos horrorizamos. Pero nadie nos cuenta la masacre de niños que se está cometiendo en nuestra casa con el silencio y el respaldo de sus gobernantes. Si Dios está castigando a nuestra civilización con esta horda de asesinos, es para que Europa recapacite y se convierta de nuevo a Él.

    En semejante situación, la sangre de un sacerdote, derramada sobre el altar, es lo único que puede transformar los corazones de los europeos. Lo malo es que acojona.

(TOP17S)

El arte de enfadarse con Dios

Santa Marta    ¿Te has enfadado con Dios alguna vez?

    No te extrañe la pregunta. También los hijos se enfadan de vez en cuando con sus padres, y no por eso los aman menos.

    Marta amaba a Jesús, pero se enfadaba con Él. Mientras María permanecía sentada y ella se deslomaba en la cocina, se enfadó con Jesús por permitir lo que ella veía injusto. Y cuando, tras haber avisado al Señor de que su hermano estaba enfermo, Jesús no llegó hasta tres días después de su muerte, Marta se lo echó en cara. Jesús le prometió la resurrección de su hermano, y ella le respondió con desdén: Sé que resucitará en la resurrección del último día. Es como decir: «¡Largo me lo fiais! ¡Yo quiero a mi hermano aquí, no allí!» Con esta respuesta se delató: la causa de sus enfados era que el Señor le prometía un tesoro en el cielo, mientras ella quería su tesoro en la tierra.

    Por eso nos enfadamos con Dios: porque queremos que nos facilite la vida temporal, mientras Dios permite contrariedades aquí para que aumente allí nuestro tesoro. Y nos cuesta entenderlo.

    Enfadarse con Dios no es malo. Lo malo es creer que llevamos razón.

(2907)

Un buen padre de familia

padre    Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán en el horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

    Jesús vio, en los rostros de quienes lo escuchaban, signos de preocupación. Por eso, seguidamente, les dijo:

    Un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.

    ¿Entiendes? Dios es siempre nuevo, como nuevos son su Amor, su misericordia y el cielo preparado para los santos. El pecado, sin embargo, es decrepitud y vejez, porque es padre de la muerte y del infierno.

    «Saco del arca lo nuevo y lo antiguo. Os hablo del Amor de Dios, pero os hablo también del pecado y del infierno, porque debo consolaros con lo nuevo e infundiros temor con lo antiguo. Si no lo hiciera así, no actuaría como un buen padre». Esto quiere decir Jesús.

    Sé tú un buen hijo. Goza considerando el Amor de Dios, pero teme al pecado y al infierno, y haz penitencia para no caer. Los niños mal educados sólo comen dulces. Pero nosotros tenemos un buen padre de familia.

(TOP17J)

Comerciantes, sí. Ladrones… mejor no

tesoro escondido    «Rezo, asisto a misa, y procuro hacer el bien, pero lo hago por lo mucho que a mí me aporta, no por puro amor a Dios. ¡Soy tan egoísta!»

    ¡Así empezó Lutero! Y concluyó diciendo que el hombre peca incluso cuando realiza las obras más santas, porque siempre se busca a sí mismo. El demonio –«el acusador»– también habla así. Veamos cómo habla el Señor:

    El reino de los cielos se parece a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra. Compara Jesús al cristiano con un comerciante. Y, al fin y al cabo, el comerciante busca su beneficio. ¿Te vas a sentir mal tú cuando te veas buscando el bien de tu alma?

    Cosa distinta sería si quisieras robar la perla, obtenerla sin vender nada. Porque hay quienes quieren disfrutar de la oración y la protección de Dios, pero no están dispuestos a dar la vida, ni a obedecer, ni a salir de su capilla para acercarse a los pecadores, ni, desde luego, a subir a la Cruz. No hace falta ningún Lutero para juzgar a ésos. Su propia piedad de bisutería los delata.

(TOP17X)

¡Dichosos ellos!

Santos Joaquín y Ana    Si Joaquín y Ana hubieran vivido en estos tiempos tan extraños, habrían gozado mucho más de la presencia del Señor. Porque, hoy día, son los abuelos quienes cuidan de los niños mientras los padres andan tan ocupados. Y aunque hubieran estado sometidos al «estrés de los abuelos modernos», no creo que el niño Jesús les hubiera sobresaltado en exceso. Pero Joaquín y Ana no nacieron hoy, y no creo que vieran mucho a Jesús. El Salvador nació lejos de su casa, y pasó siete años en Egipto, sin Skype para comunicarse con los abuelos.

    Sin embargo, Joaquín y Ana vieron lo que nadie ha visto: la infancia de María, su rostro de niña iluminado cuando rezaba, sus primeras lágrimas, su sonrisa infantil… Y oyeron lo que nadie ha oído: las primeras palabras de la Virgen, sus primeras oraciones, los primeros cantos que salieron de su boca…

    Muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron. Ellos son, además de padres, los primeros devotos de la Virgen, y de sus labios brotaron las primeras letanías: «¡Qué guapa! ¡Qué rica! ¡Qué monada!»… Eso, pero en arameo. ¡Dichosos ellos!

(2607)

España: ¡Quién te ha visto y quién te ve!

Santiago

    España ha sido la gran reserva espiritual de Europa. Isidoro y Leandro, Teresa y Juan, Ignacio y Juan de Ávila… Basta recorrer en automóvil las carreteras de Castilla para ver cómo vuestra tierra está sembrada de templos grandes y preciosos…

    …Y vacíos. Gran parte de ellos, hoy sin culto. ¿Qué nos ha sucedido? Desde que los aires de la ilustración contaminaron el aire, nuestro país comenzó a paganizarse. Hoy, en España, 300 niños mueren cada día asesinados en el seno materno. La política está paganizada. Los medios de comunicación están paganizados. La cultura está paganizada… ¿Acaso no quedan cristianos en España?

    Claro que quedan. Encerrados en los templos. Lo que no queda es celo de almas. Nuestros cristianos, o están aburguesados, o se han parapetado tras las barricadas de una piedad amanerada que los aparta de un mundo al que tienen miedo.

    Si Santiago hubiera tenido miedo al mundo, no habría cristianos en España. Si hubiera sido un cristiano comodón, no habría cristianos en España. España volverá a ser cristiana cuando los cristianos dejemos de quejarnos de lo mal que está España y nos lancemos, sin miedo, a la conquista de los ambientes y las almas para Cristo. ¿Qué esperamos?

(2507)

Pan de hoy para mañana

9950308_orig    Existen diferencias entre la versión de padrenuestro que nos ofrece el evangelio de san Mateo y la que transcribe san Lucas. Por ejemplo, en san Mateo leemos: danos hoy nuestro pan de cada día (Mt 6, 11), mientras que en san Lucas esa petición aparece como danos cada día nuestro pan del mañana. Así pues, cuando tenga en mis manos el pan pedido a Dios, ¿debo comerlo hoy –como sugiere san Mateo– o debo guardarlo para mañana –como sugiere san Lucas–?

    Para mí, ésta es una prueba más de que esa petición del padrenuestro va referida, sobre todo, a la Eucaristía, y es la mejor apología de la comunión diaria. Porque del pan que alimenta el cuerpo puede uno prescindir, y el propio Cristo pasó cuarenta días sin probar alimento. Sin embargo, el Pan eucarístico se nos ha entregado como alimento diario que nos sustenta hoy y es anticipo del mañana.

    Si pides ese pan de cada día, que es el del mañana, no te conformes con comulgar una vez por semana. ¿No ves que no tiene sentido? Acude cada día a recibir lo que pediste, y pregusta, en ese alimento, las delicias del mañana que no tendrá fin.

(TOC17)

Un descanso rentable

jesucristo-la-vid-y-los-sarmientos-2    La productividad, en este mundo, se mide por el movimiento. Quien se queda quieto no produce, quien trabaja sin descanso produce y es rentable.

    Una vez más, en el orden espiritual, todo sucede al revés. El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante. El fruto de una vida santa surge cuando el alma no se mueve, cuando descansa en Cristo y se queda allí. Sé que permanecer en Cristo también conlleva dar la vida, y que mucho se han cansado los santos. Pero, por debajo del movimiento exterior, se encontraba la quietud de quien reposaba en Dios sin alterarse.

   Quien va de Cristo al pecado y del pecado a Cristo, aunque apenas se mueva, anda inquieto y no descansa. Quien vive en el pecado vive en guerra, porque guerra es el pecado. Pero quien permanece en Dios, quien posa en Él pensamiento y afectos para no apartarlos jamás, viven en paz e irradia paz, aunque trabaje sin descanso.

    El fruto de esa concordia son las almas. Porque la paz que los santos transmiten es su mejor apostolado. Quien conoce a un santo pregusta el cielo, y quien pregusta el cielo fácilmente se rinde ante Dios.

(2307)

María Magdalena: la más grande es el amor

María Magdalena    Ahora subsisten la fe, la esperanza y el amor, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es el amor (1Co 13, 13). Son palabras de san Pablo, que cobran vida en María Magdalena.

    Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto. María, en ese momento, no tiene fe. No cree en la resurrección de Cristo, y busca un cadáver robado. Su esperanza es tan pobre que no alberga otra ilusión que la de amortajar un cuerpo y enterrarlo en un jardín.

    Pero su amor es tan fuerte, está tan vivo, que la mueve a salir de casa al amanecer, le hace llamar mi Señor a un cadáver, y convierte el deseo de enterrar a un muerto en motivo para seguir respirando. Ciertamente, las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos (Ct 8, 7). Ese amor, mantenido más allá de la muerte, la hizo recuperar la fe y la esperanza.

    ¿De qué sirve mantener la fe y conservar la esperanza, si no hay amor? Sin embargo, quien ama a Cristo como lo amó María Magdalena, con todo el corazón y con toda el alma, lo tiene todo y no podrá perderlo.

(2207)