Evangelio 2018

24 junio, 2016 – Espiritualidad digital

El niño y su misterio

bautista    Quienes asistieron al nacimiento de Juan, sobrecogidos ante los signos que lo acompañaron, se preguntaban: ¿Qué va a ser este niño?

    No hace falta haber leído a Aristóteles, ni dominar los conceptos de potencia y acto, para entender que una vida que comienza encierra un mundo en germen dentro de ella. El crimen del aborto no consiste sólo en matar a una persona; es un universo irrepetible el que se extermina cuando la vida de un niño es segada. Clint Eastwood, que no es Aristóteles, hace decir a su personaje en «Sin perdón»: «Cuando matas a un hombre le quitas todo lo que tiene, y lo que podría tener».

    En el recién nacido hay toda una historia no escrita, un designio divino aún por descubrir. La educación del hijo debería consistir en dejar que ese designio único se muestre y colaborar con él.

    Porque el plan de Dios sobre un niño puede frustrarse. Si no se escucha al Creador en los vagidos del bebé, si no se enseña al pequeño a entrar en diálogo con el Señor, si se prescinde de la vocación con que cada ser humano está marcado, se priva al hombre de la posibilidad de ser feliz.

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