“Evangelio

23 Junio, 2016 – Espiritualidad digital

Javier ha gastado mucho en gasolina

gasolina    Javier lleva diez años repostando gasolina en la misma estación de servicio. Siempre que se ha acercado a la caja para abonar el importe del combustible, le ha atendido el mismo operario. «– Buenos días. –Buenos días. –¿Tarjeta de puntos o tarjeta Travel? –No, gracias. –Que tenga buen día. –Adiós». Lo grave no es que el operario lleve diez años preguntándole a Javier si tiene tarjeta de puntos. Lo grave es que ni Javier sabe cómo se llama el operario ni el operario sabe que Javier se llama Javier. A pesar de todo, la relación ha sido fructuosa para ambos: Javier siempre ha tenido la gasolina a mano, y el operario conserva su puesto de trabajo.

    Nunca os he conocido. Eso es lo que me da miedo: que pueda una persona rezar todos los días y, cuando se encuentre ante el rostro del Señor, reciba esta respuesta con toda razón.

    «Es cierto que rezabas a diario. Me pedías esto y aquello, yo te atendía… Pero nunca quisiste conocerme, ni me preguntaste qué quería de ti –aunque no paraste de decirme lo que querías de mí–… No nos conocemos, aunque hayas hablado conmigo».

    «–¿Tarjeta de puntos o tarjeta Travel?»

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