Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

22 Junio, 2016 – Espiritualidad digital

Frutos, los de la Cruz

espinas    Cuando el Señor advierte: Por sus frutos los conoceréis, no se refiere a la cantidad de frutos, sino a su bondad. Un árbol sano no puede dar frutos malos. Las zarzas dan muchas espinas, pero no por eso dejan de ser zarzas.

    No te obsesiones con los números en tu apostolado. Mira que el Señor murió solo, abandonado de los suyos y aparentemente fracasado. Tú procura anunciar a Cristo con tu vida, tu ejemplo y tu palabra de buen amigo. Si no te hacen caso, no por ello estás haciendo algo mal. Quizá tu celo esté dando fruto donde menos lo esperas, en cualquier otra parte del mundo o en cualquier otro momento de la Historia.

    Mira: conozco a grandes charlatanes capaces de arrastrar a centenares de personas con su palabrería. Son admirados por los demás, y tenidos por «superapóstoles», pero las conversiones que provocan duran lo que sus palabras: mientras están sometidos al hechizo del predicador, exultan. Luego se cansan y se van en pos de otro que los seduzca.

    Ni somos estrellas del rock, ni tenemos que vender entradas. Somos discípulos de Cristo crucificado. Y nuestro primer fruto debe ser una vida santa. El resto, déjaselo a Él.

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