Liber Gomorrhianus

17 junio, 2016 – Espiritualidad digital

Sueños que valgan la pena

sueños    El corazón va siempre por delante de las piernas. Nos enamoramos, y lanzamos el corazón al centro de la diana. Después, la urgencia de recuperar el corazón robado mueve a las piernas y la vida se pone en juego para alcanzar el objeto del deseo. Donde está tu tesoro, allí está también tu corazón.

    Qué pena cuando, tras muchos esfuerzos, consigues el bien soñado, y descubres que se ha echado a perder, o que lo que soñaste hermoso es un albañal de putrefacción. Desde marzo soñando con las vacaciones, y cuando llega agosto te las destroza una enfermedad. Suspirabas por una persona encantadora, y cuando, al fin, te ves con ella, descubres que el encanto está marchito y tu corazón seco. Años ahorrando para una jubilación «de lujo», y, llegado el momento, el lujo es una cama de hospital articulada.

    No atesoréis tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen. Atesorad tesoros en el cielo. No seas mediocre. Lanza el corazón al cielo, y deja que las piernas dejen todo atrás movidas por sueños de santidad. El corazón estará bien guardado. Y cuando, con ayuda de Dios, lo alcances, encontrarás más de lo que jamás soñaste.

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