Liber Gomorrhianus

14 Junio, 2016 – Espiritualidad digital

Pasión de conquistadores

conquistadores    Habéis oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo». Israel vivió durante siglos en guerra. Y Dios, en atención a la dureza de su corazón, puesto que aún no había derramado su Espíritu, permitió a su pueblo defenderse del enemigo, pero le ordenó amar al amigo y no agredirle.

    Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos. El hombre sigue en guerra. Lucha contra el compañero de trabajo que amenaza con robarle el puesto; lucha contra el vecino que está de obras en casa y molesta con el ruido; luchan la mujer contra el marido y el marido contra la mujer, los hijos contra los padres y los padres contra los hijos… Pero ahora Dios ha derramado sobre los suyos el Espíritu de su Hijo, y les pide a ellos lo que le pidió a Él.

    Los hombres declararon la guerra a Cristo, y Cristo no se defendió. Tampoco huyó como huyen los cobardes. Amó al enemigo, y, al amarlo, conquistó su alma para la vida eterna. Y es que la mejor defensa ante quien viene a quitarte la vida es conquistar tú la suya para Dios. Amar al enemigo es pasión de conquistadores.

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