Evangelio 2018

5 junio, 2016 – Espiritualidad digital

No llores

no llores    No llores… Estas palabras, pronunciadas en voz baja y con cariño ante quien sufre, son señal de amor, de compasión y de cercanía. Se las dice un padre a su hija cuando la pequeña llora porque se ha peleado con su hermanito. Se las dice un buen hijo a su madre cuando la ve cansada y rota a fuerza de entregar la vida. Sin embargo, no conozco a nadie que haya dejado de llorar al escucharlas.

    Pero si es Dios encarnado quien se acerca y te dice No llores… La omnipotencia, unida a la ternura, obra el milagro. El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.

    Para que aquel joven viviera murió Él en una cruz. Para que aquella madre recuperase a su hijo, perdió María el suyo. Para que nosotros fuésemos perdonados, fue condenado Él. Y para que nosotros vivamos y gocemos eternamente en el cielo, lloró y murió Él amargamente sobre la tierra.

   No llores… Resuenan en el alma esas palabras. Son del Dios que enjuga las lágrimas del hombre con las suyas. Aprende, y no vayas por la vida buscando un hombro sobre el que llorar. Llórale a Él.

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