Evangelio 2018

3 junio, 2016 – Espiritualidad digital

Dios y el corazón

corazon    Dios es impasible, y el corazón es un músculo. La única relación existente entre las palabras «corazón» y «Dios» es que los músculos, como cualquier otro compuesto de materia, proceden de un acto creador de Dios.

    Tres renglones demoledores. No aptos para poetas. Ni para místicos. Ni para nadie que esté dispuesto a ir más allá de lo que ven los ojos.

    Hay más, mucho más de lo que ven los ojos. Nos referimos al corazón para señalar la sensibilidad humana, la capacidad de amar y emocionarse, la posibilidad de reír y llorar, por dentro y por fuera. Un hombre sin corazón es un témpano, una piedra con músculos.

    En cuanto a la impasibilidad de Dios, la encarnación la ha hecho pedazos. Dios ha querido hacerse hombre, ha querido padecer y morir de Amor.

    No me digas que el «Ipsum esse subsistens» me ama, porque no te entiendo. Muéstrame un crucifijo, déjame contemplar a Dios llorando y muriendo por mí, y me desharé en lágrimas yo también.

    Cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento… Déjame ver a Dios saltando de alegría por mí. Así sé que soy amado por un Dios con corazón. ¡En Vos confío!

(SCORJC)