Liber Gomorrhianus

28 Mayo, 2016 – Espiritualidad digital

Un ejemplo de corrección política

correccion politica    Hay personas que hablan sin pensar. Son lenguas indómitas, incapacitadas para el reposo, que agotan a propios y extraños. Si, después, encuentran tiempo para pensar en lo que han dicho, se mueren de vergüenza. Otros piensa y hablan, sin detenerse a recapacitar si es bueno decir todo lo que uno piensa. ¿No sería mejor pensar todo lo que uno dice? Y, en tercer lugar, están los que se lo piensan. No es lo mismo. Me refiero a personas que, antes de hablar, calculan muy bien el efecto de sus palabras. Fíjate, por ejemplo, en los sumos sacerdotes:

    Si decimos que (el bautismo de Juan) es de Dios, dirá: «¿Y por qué no le habéis creído?» Pero como digamos que es de los hombres… (Temían a la gente). Tras pensárselo todo muy bien, respondieron: No sabemos. Todo un ejemplo de corrección política.

    En su favor diremos que medían sus palabras, y eso es virtud. Pero contra ellos diremos que el criterio por el que las medían era mezquino: querían estar a bien con todos.

    Imítalos en lo primero: mide siempre tus palabras. Pero cuida que tu criterio sea otro: di solamente aquello que agrade al Dios que te dio los labios.

(TOP08S)