Liber Gomorrhianus

27 Mayo, 2016 – Espiritualidad digital

La oración de Ícaro

icaro    ¿Qué quiere decir el Señor cuando asegura: Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis? ¿Significa que, por ejemplo, puedo pedirle que me dé alas, y, si, tras un enorme esfuerzo mental, logro convencerme a mí mismo de que me las ha dado, debo tirarme del séptimo piso a la calle con la seguridad de que volaré? Bueno, más bien, eso significaría que me he vuelto completamente idiota. ¡Pobre Ícaro!

    Ascendamos tres renglones: Tened fe en Dios. Os aseguro que si uno dice a este monte: «Quítate de ahí y tírate al mar», no con dudas, sino con fe en que sucederá lo que dice, lo obtendrá. Claro. Pero la fe no se logra con un esfuerzo mental. La fe la da Dios.

    Como también da Dios el Espíritu. Porque nosotros no sabemos pedir lo que conviene (Rm 8, 26). Somos capaces de pedir piedras en lugar de panes. Pero Dios no nos lo dará, por convencidos que estemos.

    Pero cuando dejamos que el Espíritu ore desde nosotros, recibimos fe para creer que seremos escuchados. Y Dios, entonces, nos concede cuanto pedimos. Y es que ni siquiera nuestra oración debe ser nuestra.

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