“Evangelio

23 Mayo, 2016 – Espiritualidad digital

Joven, ambicioso, y, sin embargo, cicatero

joven    San Marcos lo llama uno: Se le acercó uno corriendo… Por san Mateo sabemos que era joven. Y corría. Y se arrodillaba: Se arrodilló y le preguntó. También preguntaba. Y es algo singular en un joven: muchos de ellos creen tener todas las respuestas.

    ¿Qué haré para heredar la vida eterna? Era ambicioso. Quería vivir eternamente.

    Todo eso lo he cumplido desde pequeño. Cumplía todos los mandamientos. Y presumía de ello. ¿Los cumplía de verdad? Al menos, así lo pensaba él…

    Jesús lo trató como se debe tratar a los corazones jóvenes y ambiciosos: le pidió más, y abrió ante sus ojos horizontes de Amor eterno. Vende lo que tienes… y, luego, sígueme.

    Él frunció el ceño y se marchó pesaroso. ¿Por qué se rompe así una escena tan esperanzadora? Lo entenderemos si echamos mano del dato que nos falta en la descripción del joven: porque era muy rico. Jesús puntualizará el significado de esta palabra: ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero!

    Nos engañó a todos. No quería ser santo. Simplemente, lo tenía todo aquí, y quería también tenerlo todo allí. Algunos conozco que lo siguen intentando.

(TOP08L)