Liber Gomorrhianus

22 Mayo, 2016 – Espiritualidad digital

La tarjeta de visita de Dios y el beso a sus pequeños

tarjeta de visita    Del Padre al Hijo, y del Hijo a mi alma… De mi alma al Hijo, y del Hijo al Padre… Así fluye el Espíritu, persona divina que une en Amor a dos personas divinas y a un pobre pecador que no ha hecho más méritos que el de ser inexplicablemente amado.

    Tomará de lo mío y os lo anunciará. Lo dice el Hijo, y lo dice para ti y para mí. La Santísima Trinidad no es un misterio de pizarra, ni una ecuación de enésimo grado para ser resuelta por cabezudos con cerebro pitagórico. La Santísima Trinidad, para ti y para mí, es nuestra familia, nuestro hogar y nuestro Amor.

    «Tres personas divinas y un solo Dios verdadero». Es verdad. Pero ésa es la tarjeta de visita que presenta Dios a los extraños. Para los hijos, la formulación es otra: Papá, Jesús, Amor… Ya está.

    Acostúmbrate a tratarlos. Habla con tu Padre Dios como un niño chiquito. Mira a Jesús, y habla con Él como la oveja más pequeña de Buen Pastor. Con el Espíritu no hace falta que hables. Es Él quien habla cuando dices «Papá» y cuando dices «Señor». Al Espíritu, simplemente, escúchalo en lo profundo del alma.

(SSTRC)