Liber Gomorrhianus

21 Mayo, 2016 – Espiritualidad digital

A pesar de nuestros disgustos, vale la pena

primeras comuniones    Viendo cómo se enfadaban los discípulos mientras le acercaban a Jesús unos niños para que los tocara, he pensado en las quejas que solemos proferir los sacerdotes en esta época, en la que celebramos las primeras comuniones. Que si son un mero acto social, que si las familias gastan mucho en regalos, que si los niños no vuelven por la iglesia, que si nos utilizan para poder vestir a los niños de almirante…

    Dejad que los niños se acerquen a mí; no se lo impidáis. Y creo que buena parte de las quejas están más que fundamentadas. Pero sé, porque trato a los niños y rezo con ellos, que mucho se llevan después de una buena catequesis, y me consta que buena parte de ellos se acercan a esa primera comunión con ilusión por recibir a Jesús.

    Puede que muchas familias no lo hagan bien; puede que maten algo de esa fe con su afán de consumo… Pero muchas cosas buenas quedan grabadas en el alma del niño. Y eso es para siempre, porque el alma del niño es como cera.

   Y pienso que, aunque sacerdotes y catequistas nos cansemos y nos llevemos algún disgustillo, vale mucho, muchísimo la pena.

(TOP07S)